Matías Arévalo (El Patagónico)

El pedido sorprendió a todos en la Justicia chubutense: un detenido acusado de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", sospechado de tener vínculos con el narcotráfico y que estuvo cuatro meses prófugo, solicitó que lo dejen salir para asistir los viernes a un centro de día de Trelew a realizar actividad física para bajar de peso y aumentar su masa muscular.

Se trata de Matías Arévalo, que a través de la jefa de los defensores, Gladys del Balzo, le solicitó a la jueza Patricia Asaro que le permita a su cliente ir una vez por semana a realizar ejercicios a la ciudad vecina, ubicada a 65 kilómetros del lugar donde hoy se encuentra con prisión preventiva.

"No se trata en el caso de una actividad lúdica lo que se pretende, sino que se enmarca en estrictas razones médicas vinculadas a su salud, que es deber estatal preservar", manifiesta la defensa pública en un informe en el que eleva el pedido y que fue presentado ante las autoridades judiciales.

Los fiscales se oponen a la medida basándose en la presunción de que Arévalo es una persona peligrosa, un sicario vinculado al tráfico de estupefacientes que podría intentar escapar. Está acusado de haber asesinado a principios del año pasado a Gustavo Machao (41) de un disparo en el pecho y estuvo prófugo hasta mayo del año pasado.

El medio local El Patagónico precisó que durante la audiencia efectuada la mañana del lunes en los Tribunales de Puerto Madryn, el fiscal Daniel Báez se opuso al pedido sosteniendo que existe el peligro de que el detenido se fugue. "Ya estuvo prófugo, y si sale de la cárcel existe el peligro de que se fugue", expuso.

Ahora será la jueza Asaro la que resuelva el pedido por escrito previo analizar el informe que deberá realizar el Cuerpo Médico Forense. En caso de ser condenado en el juicio oral y público Arévalo enfrenta una pena superior a los 10 años de prisión.

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