Las repercusiones sobre la aceleración de precios en la Argentina tomaron cuerpo también en el exterior, en especial en el mundo financiero, siempre atento a oportunidades de negocios e inversiones en nuevos mercados.

Bajo el título "Argentina fracasa en domar domar una obstinada inflación", la publicación económica norteamericana The Wall Street Journal (WSJ) advirtió sobre las dificultades del Gobierno para reducir un alza de precios minoristas que promedió 24,8% en 2017.

"Después de que la tasa de 2017 alcanzó casi el 25%, el Gobierno elevó sus objetivos de inflación para este año y el próximo", refirió el influyente medio financiero.

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El artículo señaló que "Argentina superó significativamente su objetivo de inflación en 2017, ya que los precios subieron casi un 25% en comparación con el año anterior, lo que generó dudas sobre la capacidad del país para dominar un problema que lo ha plagado durante décadas". Recordó que "los precios al consumidor subieron un 3,1% en diciembre desde el mes anterior, empujando la tasa de inflación anual al 24,8%, mucho más allá del objetivo del banco central del 17%".

WSJ enfatizó que "el mes pasado, los funcionarios relajaron los objetivos de inflación para los próximos dos años, reconociendo que no han podido combinar un crecimiento económico más fuerte de alrededor del 3% el año pasado con una disminución significativa en la tasa de inflación. El problema se ha visto agravado por la decisión de elevar las tarifas de los servicios públicos para ayudar a reducir miles de millones de dólares en subsidios que desestabilizan el presupuesto".

El cambio de metas generó dudas sobre la capacidad del país para dominar un problema que lo ha plagado por décadas

Gabriel Caamaño, economista de la Consultora Ledesma, dijo a WSJ que "una gran parte de la tasa de inflación proviene del aumento de los precios de los servicios públicos". Apuntó que se procura "reducir la inflación y ajustar los precios de los servicios públicos al mismo tiempo. Es muy difícil hacer ambas cosas a la vez".

Caamaño precisó que el aumento de los precios de la electricidad, el gas y otras tarifas representó alrededor de un tercio del aumento general en los precios al consumidor el año pasado. Cabe recordar que los precios de servicios públicos subieron cerca de 40% durante el año, mientras que los precios al consumidor no regulados aumentaron cerca de 21 por ciento.

El ex ministro de Finanzas, Guillermo Nielsen, aportó que "hay graves problemas fiscales y esa es la verdadera causa de la inflación", pues observó que "la política monetaria se está expandiendo de una manera que está fuera de contacto con la economía argentina. Y tenemos metas de inflación que no se cumplirán".

Los funcionarios no han podido combinar un crecimiento más fuerte con una disminución significativa en la inflación

WSJ resalta que muchos economistas consideraron que si bien la tasa de inflación del país sigue siendo alta, está disminuyendo y va en la dirección correcta. "Aún así, hay un debate significativo sobre la rapidez con que el Gobierno debería moverse para recortar el gasto y recortar su déficit presupuestario. Los analistas señalan que la tasa de inflación mensual de Argentina lo desvincula de la mayoría de las demás economías de la región", reflejó el reporte.

Como ejemplo, subrayó que Brasil, el socio comercial más importante y principal economía de América Latina, tuvo una tasa anual de inflación inferior al 3% en 2017. Es decir, menos que lo que Argentina registró solo en el mes de diciembre (+3,1%).

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Caamaño refirió que la tasa de inflación declinaría este año, pero probablemente estaría más cerca del 19% que el objetivo del 15 por ciento.

El experto de Consultora Ledesma agregó que Argentina podría bajar la tasa más rápido al retrasar los aumentos de los precios de los servicios públicos, pero sugirió que no sería una buena solución a largo plazo. "Eso sería insostenible, porque tarde o temprano los precios de los servicios públicos tienen que subir", dijo.